






Al hacer este capítulo me pareció que era el apropiado para poner fin a una historia que nunca termina. Porque esto de hacer un comic diario agota mucho, sí, pero engancha como la droga, y acaba uno pensando que lo domina y que el de hoy va a ser el último.
Como soy consciente de que la historia así queda un poco coja, la semana que viene subiré uno o dos capítulos más a modo de epílogo para que puedan ver ustedes cómo me ostio con la bici de marras, que al fin y al cabo es lo que están deseando.
Lo dicho, droga dura...